
Placentines 37 · Rehabilitación de un edificio histórico junto a la Catedral de Sevilla
Placentines 37 es la rehabilitación de un edificio histórico en Sevilla construido en 1920, a cincuenta metros de la Catedral. Ochenta y cuatro metros cuadrados de parcela y trescientos once de construcción repartidos en cinco plantas: un edificio estrecho, alto y encajado entre medianeras, como casi todo en esta parte de la ciudad.
Tiene protección parcial de grado 2 y está dentro del entorno de protección de la Catedral de Sevilla, declarada Bien de Interés Cultural y Patrimonio Mundial. El encargo era convertirlo en restaurante, hostal y solárium sin que dejara de ser lo que es. En un edificio así, esa frase no es una declaración de intenciones: es una lista de restricciones que hay que resolver una por una.
Qué implica intervenir en el entorno de la Catedral
Se mantienen los muros de carga de fábrica de ladrillo de taco y se restauran los arcos de la planta baja, que pasan de ser un resto a ser el elemento que ordena el espacio del restaurante. Los forjados se conservan donde es viable y se reestructuran solo donde no lo es.
Las nuevas aperturas se limitan a las imprescindibles para comunicar estancias. La fachada mantiene su configuración histórica y se recuperan los huecos originales, incluida la puerta de acceso primitiva. Cada hueco que se abre hay que justificarlo, y cada uno que se recupera es una decisión que suma.
Un proyecto en este ámbito no se tramita solo ante la Gerencia de Urbanismo. Al estar en el entorno de un Bien de Interés Cultural, pasa además por la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico. Son dos administraciones con criterios propios, y el proyecto tiene que estar redactado desde el principio pensando en las dos. Improvisar aquí significa perder meses.
El problema difícil: accesibilidad en un edificio de 1920
Un edificio de cinco plantas sobre ochenta y cuatro metros cuadrados de parcela no tiene sitio para un ascensor. Salvo que se busque.
Se incorpora un ascensor junto con una escalera nueva, reubicando el acceso para vincularlo al núcleo de comunicaciones. En planta baja se elimina el altillo del local para ganar altura libre y se habilitan dos huecos más que mejoran entrada, iluminación y ventilación. El restaurante se organiza con la barra al fondo y una zona de apoyo bajo la escalera, aprovechando un espacio que en cualquier otro proyecto se habría perdido.
El programa, planta a planta
Restaurante en planta baja, cuatro habitaciones en las plantas intermedias y solárium mirador en cubierta, con vistas hacia la calle Alemanes y la Catedral. La cubierta es lo que convierte un edificio pequeño en un sitio al que la gente quiere ir: en el casco antiguo de Sevilla, la altura es el bien escaso.
Rehabilitar un edificio protegido no consiste en congelarlo. Consiste en entender qué hace que sea lo que es, conservarlo, y añadir lo que necesita para seguir en uso otros cien años.
Proyecto redactado junto a Pablo Rico Pérez, arquitecto, en memoria.
Pablo Rico Pérez – Arquitecto
Covadonga Varela Castejón – Arquitecta
Castella Art – Interiorismo
Juanca Lagares – Fotografía de Arquitectura







































