
Casa de Pedro & Yolanda · Rehabilitación integral con ampliación en Sevilla
Esta rehabilitación integral de vivienda en Nervión parte de una casa de 1940 entre medianeras y busca exprimir su potencial con el menor coste posible. Por eso optamos por mantener gran parte de la estructura existente, la fachada y los elementos de interés.
Durante ese proceso de recuperación, apareció la verdadera naturaleza de la casa: un collage de sistemas constructivos, típico de la autoconstrucción, con añadidos de distintas épocas. A partir de ahí, planteamos una actuación precisa, más centrada en ordenar y reforzar que en sustituir.
Reforzar para poder crecer
Para aligerar el conjunto, eliminamos elementos innecesarios y consolidamos los puntos clave de la estructura, incluida la cimentación y las pilastras de ladrillo. Gracias a este refuerzo fue posible ampliar la vivienda una planta y, en consecuencia, incorporar una piscina en la cubierta.
En cuanto a la distribución, integramos el local comercial de la planta baja en la vivienda. Retiramos el trastero del patio trasero para aumentar la iluminación de todo el conjunto, se ajustó la escalera existente para mejorar su confort y reorganizamos los espacios interiores según las necesidades de los propietarios.
Una casa de 1940 con calificación A
Renovamos todas las instalaciones e incorporamos una chimenea, climatización por bomba de calor de caudal variable —que resuelve calefacción, refrigeración y agua caliente con un solo equipo— y una instalación fotovoltaica que aporta 5.000 kWh al año.
La vivienda queda con calificación energética A: 20,5 kWh/m² año de consumo de energía primaria no renovable y 3,5 kg CO₂/m² año. En una casa de autoconstrucción de los años cuarenta, eso no se consigue con la envolvente original: se consigue eligiendo bien las instalaciones y produciendo en casa buena parte de lo que se consume.
Poner en valor lo que ya estaba
En fachada preservamos sus rasgos característicos, aunque retiramos el escaparate del local y reubicamos la puerta para afinar proporciones y accesos. Así, la imagen final gana claridad con un acabado mucho más depurado.
Y por último, lo que ya estaba: en un gesto casi poético, la reja original se sanea, se pinta y vuelve a ocupar la fachada, dialogando con el resto. Del mismo modo, picamos y saneamos los recubrimientos de pilastras, muros y arcos de ladrillo taco para devolverles su textura. El resultado es una vivienda irreconocible: un hogar para disfrutar.
Natalia Ruiz Bobillo – Estructurista




































